con todas las caricias en la mano
otra piel las recibe agradecida
y agradecemos esa gratitud.
Mario Benedetti. Mientras tanto
Poco antes de morir, el buen trovador Nilo Soruco Arancibia dijo en una entrevista estas hermosas palabras:
Y en efecto: se mantuvo así hasta el final, con ese compromiso ejemplar cuyo mejor testimonio es su historia de vida.
Cuando leí esas palabras sentí un regocijo difícil de explicar. Y es que revolucionarios “compactos, convictos y confesos” seguramente son cada vez menos en este nuevo siglo.
Por eso quiero decirle gracias, cumpa Nilo, por haber nacido-existir; por ser el profesor que muchos hubiésemos querido tener; por habernos regalado tan espléndidas cuecas; por haber luchado por su río, su sol, su tierra...

Gente como usted demuestra que vale la pena cultivar la dignidad-vida y sentirse orgulloso por ello.
Y es que un Soruco (no cualquiera), querido trovador, tiene más mérito que los miles de arrepentidos-travestidos de toda laya que hoy niegan su pasado, abominan de su militancia y se sacuden de sus (ex)principios ––concediendo que alguna vez los tuvieron–– cual si se librasen de la peste.
Por eso ahora, desde su-nuestra tierra chapaca, quería/necesitaba rendirle este homenaje de admiración y respeto.
¿La vida es linda? Sí, lo es. Dejémosla correr.
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