Sobre la página de un libro se puede llorar.
No sobre la pantalla de una computadora.
José Saramago.

Campaña para promover la lectura. Librerías Gandhi, México.
Movimientos sociales. Elogio de los sin, esos carentes.
Están los indomables sin tierra. También tenemos a los sin techo. Y los sin papeles, claro (ilegales, les dicen). Se movilizan, anónimos, los sin identidad. Aquí estamos, aquí estamos, dicen los sin empleo. Y deambulan por la hoyada los sin miedo...
¿Y los que no tenemos gremio ni organización colectiva? Pues somos el movimiento de los sin movimiento.
Pero emerge, desde hace algún tiempo, una vigorosa-urgente apuesta que bien puede congregarnos: los que decidieron vivir "desenchufados"; esto es, el movimiento de los sin tele.
No sobre la pantalla de una computadora.
José Saramago.

Campaña para promover la lectura. Librerías Gandhi, México.
Movimientos sociales. Elogio de los sin, esos carentes.
Están los indomables sin tierra. También tenemos a los sin techo. Y los sin papeles, claro (ilegales, les dicen). Se movilizan, anónimos, los sin identidad. Aquí estamos, aquí estamos, dicen los sin empleo. Y deambulan por la hoyada los sin miedo...
¿Y los que no tenemos gremio ni organización colectiva? Pues somos el movimiento de los sin movimiento.
Pero emerge, desde hace algún tiempo, una vigorosa-urgente apuesta que bien puede congregarnos: los que decidieron vivir "desenchufados"; esto es, el movimiento de los sin tele.
¿Vivir sin televisión? ¿Se puede? Pues claro. Ahí están, como testimonio, los que no tienen el terrible aparatito (remember "caja boba"). Más todavía: no lo quieren ni lo necesitan
¿Por qué prescindir de la tele? Un reportaje publicado en el diario español El País brinda algunos motivos: es imperioso vivir sin televisión porque esclavisa, manipula, estresa, disgrega, inutiliza, roba tiempo, confronta, en fin, "te quita hasta el silencio".
¿Y a cambio qué? El menú puede ser interminable: leer un libro, abrir tu ventana, conversar con los tuyos, tomar una copa de vino, hacer el amor, trazar ideas, escuchar música, volar con tu hadita, sentir la noche, abrazar un árbol, reír juntos, volver a hacer el amor, ser feliz...
¿Tentadora propuesta, no? Se las dejo como provocación para desatar, sin más demora, en nuestros andamios cotidianos, un agresivo movimiento de los sin tele.
La consigna de esta campaña es asaz elocuente: "Cierra la televisión, enciende un libro". Sea.
La consigna de esta campaña es asaz elocuente: "Cierra la televisión, enciende un libro". Sea.
Sin título. Autora: Marina Córdova. Fuente: Catalográfica.








27 comentarios:
Lo siguiente: Tengo televisor. No tengo cable. No veo televisión nacional. Miro al menos tres películas por semana. Cada siete días crece mi colección de DVD's. Yo soy de los 'sin cable'
Lo siguiente: Tengo televisor. No tengo cable. No veo televisión nacional. Miro al menos tres películas por semana. Cada siete días crece mi colección de DVD's. Yo soy de los 'sin cable'
Che, el 2005, yo estuve en Buenos Aires en el Congreso Panamericano de Comunicación, Omar Rincón presentó una ponencia muy interesante sobre la televisión Pública. Afuera, La Crujía tenía una cantidad de libros sobre comunicación que todos juntos jamás vi en mi vida. Compré varios, entre ellos uno de Omar Rincón, La televisión Pública: del consumidor al ciudadano. Que es una compilación con estudios, de Germán Rey, Valerio Fuenzalida, Gullermo Orozco (entre otros).. buehh.. en la introducción que hace Omar Rincón... habla sobre una TV vivida y una estudiada.. y dentro de esta Tv vivida, sobre cierta imposibilidad de imaginar la vida sin la TV... interesante.. bueh.. ya ni sé porqué dije todo esto..jaja.. che si querés te presto el libro cuando gustes. Un abrazo.
El desafío que nos propones es terrible. No sé qué podría hacer yo sin estar pegado a la televisión. Auqne pensándolo bien, qué cantidad de otros placer me pierdo. Lo voy a pensar y te aviso.
Joaco
Exeni querido. Yo estoy al revés q José Andrés. Tengo cable pero no veo televisiòn local. Es q aquí las monstruosas Televisa y TvAzteca son una porquerìa. Así q me anoto en la campaña.
Abrazo libresco.
Diana
Pucha, esto es pues "estas son mis aguas" diría el bohemio. No tengo tele y ni quiero, me basta con el papel y la pantallita pa' leerlos a ustedes cyberamigos.
Avizo recibo del paquete de manos de la lucilita pero reclamo aùn el envìo prometido (digital "manque sea") de los mosquitos.
Gracias higlander y larga vida a fadocracia que ya es ruta obligada.
Que preciosura de eslógan. Un abrazo, Exeni. Gracias por el blog.
Dejo unos slogans para la campaña a la que me adhiero plenamente:
- Los libros, unidos, jamás serán vendidos.
- Muera Unicruel, Viva Jaime Saenz.
- Permuto televisión a medio uso por obra completa de Kafka
Efraín
Yo estoy en el intento de dejar la tele desde principios de año. Hay días en que lo logro, pero otros que me atrapa y me emboba por completo.
Si es que tomo el valor (y el tiempo) de ir a COTAS y cortar el cable en esta semana (léase hoy y/o mañana) te aviso. Va a ser una buena medida para desembobarme y desembobar a mis hijos quienes definitivamente tienen un acento "nickelodeon" (canal infantil de cable) ni cruceño ni paceño.
Abrazos muchos.
No tengo tele ni quiero tener... pero ¿¿¿qué hago con mi vicio a la pantalla de mi computadora???
Necesito 'darme tiempo'.
Buehhhh, no nos hagamos, no? Nos encanta la tele también. Dime a quién no le gustan las pipocas al calor de un buen documental, una antigua de Almodovar, Shrek talvéz, CSI, Boston Public, etc, etc. Es decir, los esclavos a veces amamos nuestras cadenas, je.
Yo propongo un equilibrio entre buena lectura, selecta programación televisiva y escuchar la Wayna Tambo FM 101.7
Un abrazo "Auténtico", de la cerveza pues
Si, Morenada. ¿quién puede sobrevivir sin televisión después de un largo día de trabajo y traslados en una de las ciudades más grandes del mundo (además con lluvia, un transporte público desordenado, calles inundadas y llenas de baches)?
No hay nada mejor que una hora de ausencia hipnóptica (algunas veces hasta nos lleva de viaje o nos llena de carcajadas). Aunque meta una nota discordante -y sin renunciar a los placeres dichos-, reivindico el placer del "saping" y anoto una recomendación: Canal 22 y 11(también en línea) con exquisitos documentales nacionales (mexicanos) e internacionales. Especialmnete recomendados los dedicados a la nueva producción cinematográfica y las subculturas en torno a diversos códigos musicales.
Acotaria...cerra la tele, encende un libro, apaga el libro, desperta las pieles...
Me uno al movimiento compañero
por suerte yo el vicio de la tele no lo tengo. a veces pillo alguna cosa y me dejo agarrar un cacho... pero por lo general, aprecio mucho más la compañía de un buen libro, mi cigarros, un café, y quizás (si la compañía lo amerita), un buen vino.
apuntomé ya!
un abrazo.
- Se puede, lo firmo como quien hace zapping.
- Por higiene mental
- A cambio de la verdad
Y dejo, como testimonio, al imprescindible Liniers. (Preguntándome, ¿a cuál más elocuente?)
Liniers 1
Liniers 2
Touché! Liniers 3
Yo paso muchachos, tan mala no es. Recuerden lo que el gran negro Fontanarrosa, hombre de muy buen leer, dijo:
La TV es un milagro. Si sólo se hubiera inventado para transmitir fútbol, ya estaría justificada. Eso de levantarte a las siete y ver un partido que se juega en Japón es milagroso. Y yo veo mucho fútbol por TV, pero tengo que tener un componente afectivo, un mínimo conocimiento aunque sea de uno de los 22 jugadores para engancharme
Por eso paso muchachos. Bourdieu tiene un ensayo sobre la televisión que recomiendo pero al negro Fontanarrosa lo tengo en más alta consideración (soy sociólogo).
HAy un libro que me comentaron, sobre un pueblo y los cambios que sufre cuando llega la tele, las chicas se empiezan a vestir distinto, las peleas de muchachos aumentan... inrteresante pensar en esas circunstancias, pero concuerdo con Boris, no es completamente mala, lo que falta es criterio para verla.
No creo que pueda prescindir de la televisiòn.Lo intentè dos veces pero no pude.Pero sì estoy dispuesto a tener una relación selectiva con la quinta pared. Para que no me devore como dragón. ¿Y si flexibilizamos la campaña? Ahì se me sumo.
Fuerza Joselo
Creo que la tele no es mala, simplemente hay que saber elegir los programas. Por ejemplo en cable está History Channel, HBO Mundo, Animal Planet, People and arts, etc...En la TV Local es donde nos las vemos negras, porque a los programadores de los canales les importa dos pepinos si la tele educa o no, ese es el gran problema. Aún ahí se puede elegir, por ejemplo el lindo programa De toco a silla (Sta. Cruz), hay otro paceño que no recuerdo el nombre pero que son mini-reportajes sobre la educación, los periodos históricos del país, etc..
...leer es maravilloso, pero en los libros también hay huevadas que no aportan nada aparte de un pajeo mental medio al pedo.
El chiste está en encontrar la medida justa y en entender que la TV, al igual que el cine tiene como plus que te entretiene y te desestressa del agobio cotidiano.
La pobrecita no es mala, sólo que no se sabe usar...
Saludos
He militado en varios movimientos. Me metí con los sin tierra y conseguí unas cuantas hectáreas. Me pasé a los sin techo y gracias a eso tengo una casa. Me fui con los sin miedo y ahora ando aterrorizado. Estuve con los sin tele y al poco tiempo --es fácil inferirlo-- compré un televisor (el chiste salió caro, y en el momento de pagar pareció más caro porque mis anteriores conquistas sociales habían exigido solamente un poco de movilización).
Decepcionado intenté formar el movimiento de los sin tiempo. Tenía el ánimo explícito de incurrir en algunas de las actividades que propones como alternativa a la tele (sin excluir la tele, que no es perfectamente mala). Pasaba todo el día organizando manifestaciones y actos de protesta. En un acceso de lucidez inusitada me di cuenta de que mientras más me dedicaba al movimiento menos disponía de aquello que buscaba. Entonces dejé a los sin tiempo. Considero que fue a tiempo, porque ahora puedo hacer cosas como ver tele (quince o veinte minutos dispersos por día) y escribir comentarios en los blogs de mis amigos y hacer perder tiempo a los que los leen (tiempo que podrían dedicar a cosas más divertidas, como las actividades que propones como alternativa a la tele, por ejemplo).
Trurl.
P.S. Mi próximo movimiento (podría llamarse algo así como “Inmigrantes sin fronteras”, “Tiros libres sin barreras”, “Ingles [sin acento] sin trabas”, “Tolerancia 0,4” o "Movimiento telúrico moderado") abogará por la lectura de arrugas electrónicas y se especializará en el blogueo de caminos. Aportará a la democratización del acceso a las arrugas (vos sabes bien que leer es caro) creando un acervo virtual de arrugas que no cobren derechos de autor.
Y luego soñé con un movimiento social de los desaparecidos, los sin cuerpo, que exigían, sin concesiones ni ceremonias, la devolución de todos, toditos, sus huesos.
Y si mejor cerramos la cortinas y abrimos el paisaje "al filo del amanecer". Como testigos tus manos en mi pelo. ¿Si?
Interesante y provocador debate. Gracias, dilectos amigos-cómplices-voyeurs, por el sabroso diálogo. Debo confesar que luego de leerles, y tras contrapesar adhesiones y atenuantes en torno a la declarada campaña por un “movimiento de los sin tele”, no me queda sino flexibilizar —reorientar, más bien— la propuesta. Creo que difícilmente podremos prescindir, hoy, de la televisión como medio de difusión y, sobre todo, de entretenimiento. Ese aparatito nos provee buenas películas, cierto. Hay canales temáticos (en cable) que aportan a nuestro aprendizaje. Podemos encontrar huellas culturales, en efecto. Y deportes, claro. Amén de algunas series que bien pueden acompañar algunos momentos de ocio. Etcétera. ¿Significa esto que reniego de la radical decisión de declararle la guerra a la televisión? Al contrario. Implica una posición selectiva que, rescatando lo bueno que podamos encontrar en las pantallas, no haga ninguna concesión a la “telebasura” (que la hay, y mucha, sobre todo en los canales locales). Planteo, pues, sin más demora, impulsar un “movimiento de los sin telebasura”.
Va, como siempre, el placentero diálogo puntual:
José Andrés
Estimado amante del buen cine. Sospecho que la combinación correcta, a efectos de librarnos de la cotidiana telebasura, sería la siguiente: tener televisor y DVD, ignorar olímpicamente la televisión nacional (en especial los noticieros) y ver películas, muchas películas. El cable ayuda, con la condición de no caer en la terrible obsesión del zapping.
Va un fuerte abrazo hasta tu país de las maravillas. Y va una invitación: veámonos a fin de año en Tarija. Hay allí mucha familia hermosa para nutrirnos de abrazos.
Buen-a-venturas
Mi buena compañera de edificio. Asumo que ya estarás de regreso en La Paz luego de tu ingesta de vino en la fiesta de San Roque y anexos, je.
Me parece interesante la tesis de Rincón. No la conocía, pero en principio puedo asumirla en sentido de que la televisión constituye un elemento de la vida cotidiana. Lo que estaría en cuestión es la calidad del consumo mediático. Y aquí viene la clave: televisión pública. En Bolivia, por desgracia, no la tenemos. Estamos saturados de televisión privada-comercial. He ahí el déficit fundamental. ¿Me prestas el libro?
Abrazos
Joaquín
Mi estimado Joaco. Ciertamente el movimiento de los sin tele (que existe en países como España) es de una radicalidad difícil de cumplir. Para empezar habría que deshacerse del aparatito. Mientras tanto te sugiero despegarte lo más posible de esa pantalla para cultivar otros placeres. La lectura, claro, imprescindible, pero también el paisaje vital y las señales de cuerpo de una mengana.
Diana
Querida y siempre recordada amiga. Comparto plenamente tu rechazo-repudio a esos monstruos de la telebasura que son Televisa (tele-risa) y Tv Azteca. Y es que además del efecto de intoxicación que producen, tienen tal poder de manipulación política que es un asco. Pero me quedo, como bien dice Dinorah, con esos espléndidos canales 11 y 22 que tienen en México. Es realmente un privilegio, pues su programación es envidiable. La he disfrutado mucho esos inolvidables años que estuve allí.
Abrazo-canción.
Marco
Mi buen Highlander. No tengas tele ni quieras. Es mejor así. De ese modo evitas la cómoda tentación de mirar y cultivas la urgente necesidad de ver. Esta pantallita de la computadora es otra cosa. ¿La asumimos como instrumento de comunicación, no? Lo que no debiera faltarte, nunca, es la bodega vital.
Decisiones, decisiones, kamarada. Enhorabuena. Sabes que cuentas conmigo sin atajos ni condiciones.
José Antonio
Estimado trovador. Ese eslogan debiera estar en todas las marchas de reivindicación-protesta que se hagan en el país. En especial como interpelación a los unicrueles telediarios que nos desinforman sin rango ni vergüenza. ¿Hasta cuándo, como ciudadanos, habremos de tolerar que expropien nuestros derechos a la información y la comunicación? Queda como desafío.
Va un fuerte abrazo desde la FadoCracia, que es tu casa.
Efraín
Dilecto compañero. Qué lindos/creativos eslóganes para la campaña. Los anoto ya mismo para mis próximas pancartas en el gran “Cabildo por el derecho a la nostalgia” que habremos de convocar, pronto, los militantes del fado.
Saludos.
Cápsula del tiempo
Estimada amiga blogera. Me gusta esa idea/reto de “desembobarse”, pues en efecto buena parte de nuestras cotidianas dosis de frivolidad-tontería provienen de la bendita televisión. Es un asunto fundamental sobre todo pensando en los niños. No creo que pueda prohibírseles que vean televisión, pero sí brindarles algunas armas para un “consumo crítico”. No es fácil. En tanto, nickelodeemos con ellos, compañera, tan objetivamente como podamos.
Abrazos varios.
Ronaldo
Estimado amigo. El vicio virtual es más interesante, pues sospecho que tienes más posibilidades de elegir. Más todavía: en la pantalla de tu computadora puedes leer muchos y buenos libros. Así que no hay contradicción con el espíritu de la campaña, sino afinidad. Eso depende del uso.
Y sí, date tiempo, date tiempo.
Morenada nada
Mi estimada chumeña. Como siempre tú poniéndole la frutillita al pastel. No nos hagamos. Bien que nos gusta, bien que nos rendimos ante sus encantos, bien que a veces la prendemos hasta por defecto. Me anoto en la búsqueda del equilibrio. Pero reitero, con radicalidad, el horizonte de la nueva (re)acción colectiva: un “movimiento de los sin telebasura”. La otra, que la hay, bienvenida, siempre y cuando sea en bien cuidadas dosis. ¿Te imaginas ver La historia sin fin, leer El largo adiós de Chandler y escuchar la imprescindible Wayna Tambo? Con docena de auténticas chelas de pura malta, claro.
Dinorah
Querida amiga. Es realmente grato, gratísimo, encontrarte en la FadoCracia. Cuando vi tu nombre recordé esos latidos compartidos con los inolvidables amigos y amigas (hermanos, más bien) de la comuna Copilco. Aquellos flacseanos tiempos están guardados, como inolvidables huellas, en el cofre de mis mejores tesoros.
Tienes razón: los canales 11 y 22 son ampliamente recomendables. El problema es que en Bolivia no tenemos algo ni siquiera parecido. Y al final de la jornada, en efecto, nada mejor que un hora de hipnótico paréntesis.
Te cuento que el otro día encontré, por casualidad, como iluminación en un momento de crisis, el libro de Sábato que me regalaste: “La resistencia”. Leer tu dedicatoria me salvó del abismo. Ya te escribo. Ya te cuento.
Va un fuerte abrazo.
Ganjartek
Estimado Paul. Qué lindo. En lugar de la tele, un libro; luego del libro, el amor. Ninguna pantalla de televisión, por muy plana que sea, podrá competir nunca con el cuerpo único de una Maga. Despertemos pieles, pues, como tarea fundamental del movimiento de los sin telebasura.
Un abrazo
Flacazul
Mi estimada estrella del tenaz ajenjo. Es un privilegio, el tuyo, haber superado el difícil vicio de la pantalla encendida. Yo estoy en terrible batalla para lograrlo. Lo irrenunciable, cierto, es la compañía de un buen libro con vino tinto. Y también viceversa que, como canta Silvio, “no es lo mismo pero es igual”.
Bienvenida al MSTv (Movimiento de los sin Telebasura). Dos abrazos desde la FadoCracia.
Vero Vero
Imprescindible Concienciobediencia. Debiera poderse. En lugar de hacer zapping de canales podríamos hacer, por ejemplo, zapping de siglos. Así nos libramos –Benedetti dixit– de la “dictadura a colores”. Y nos nutrimos, como flores, del elocuente Liniers.
Va un abrazo hasta esa tierra santiagueña. ¿Estaré allí en noviembre para el concierto? Sólo Sabina y Serrat lo saben.
Boris Miranda
Estimado amigo sociólogo-futbolero. Reconozco el milagro de la televisión como posibilidad de acceder a imágenes que, de otro modo, estarían fuera de nuestro alcance: un partido de fútbol en Japón, lluvia de misiles en Bagdad, Evo mostrando un hoja de coca en la Asamblea de las Naciones Unidas, el negro Fontanarrosa defendiendo las malas palabras en un Congreso de la Lengua, Angelina Jolie cosechando niños en Tanzania… Todo ello es impagable. Pero paso, paso, paso (tres veces) de los Cayetanos y las novias de Chuky contándonos deformadas noticias. Ahí sí prefiero conversar con mi vecina de abajo.
Oso Jucumari
Gran plantígrado de las cicatrices vitales. ¿Me pasas el dato de ese libro? Me resulta muy provocador pensar en los estragos que puede provocar la televisión en una apacible comunidad acostumbrada a observar la naturaleza. ¿Viste la película “El día que murió el silencio” de Paolo Agazzi? Narra simpáticos cambios producidos en un pueblo por efecto de la radio. Criterio para ver la televisión. Excelente. Ese debiera ser un punto infaltable en el decálogo del MSTv.
Eduardo Soliz
Mi estimado e infaltable Edú. La campaña ya está flexibilizada: nos movilizamos no contra la televisión en general, sino contra la telebasura. ¿Te anotas? Ya te comentaré los siguientes pasos que nada tienen que ver con legislaciones ni mecanismos de autorregulación.
Va un fuerte abrazo.
Eva
Amiga blogera. La expresión final de tu comentario es buenísima: “la pobrecita no es mala, sólo que no se sabe usar…”. Esa es la cuestión. No satanizar la televisión (ni cualquier otra tecnología), sino aprovecharse de ella. En el buen sentido. Habrá que afinar nuestros sentidos de selectividad. Y no sólo para las pantallas sino también, qué importante, para las lecturas. Pues en efecto existe una cantidad impresionante de best sellers merodeando por ahí. Todos absolutamente prescindibles. ¿Libros-basura? Puede ser.
Celebro tu comentario y te doy una efusiva bienvenida a la FadoCracia.
Trurl
Mi estimado amigo. Tu comentario es asaz irónico e inteligente. Revitaliza este placer llamado blogadicción. Sumamente. Me gusta en especial la posibilidad de impulsar el “movimiento de los sin tiempo”. ¿Para qué? Para obtener tiempo de ocio, pues. No ocio de ociosidad, sino ocio creativo, ocio fecundidad. ¿Viste que el principal problema es que nos pasamos la vida trabajando/lidiando y sólo nos quedan momentitos para los auténticos placeres? Debiera haber algo así como “tiempo de ocio mínimo vital”. ¿Blogeo de caminos? Nooooo. Mejor organicemos, para carnavales, en Tarija Cancha, un encuentro nacional de globeros. Salud, gran Trurl. Cuando estamos embriagados las arrugas lectoras se multiplican.
Vinco
Hola Nicolás. Leí tu bonito artículo en el que fundamentas ese inédito movimiento de los sin cuerpo. Terrible movimiento para gritar “nunca más”. Urgente movimiento para exigir el encuentro de todos nuestros desaparecidos. Feraz movimiento para cimentar la memoria.
Va un abrazo
Aprendiz de maga
Qué bueno tenerte nuevamente en la FadoCracia. No sé de tus andamios ni de tus aprendizajes, pero quedo tentado a decir sí, siete veces sí, a mis manos en tu pelo. Con dos condiciones: que el techo sea de estrellas y las sábanas de piel.
Algo más, como cierre. Dice el gran Borges que se imagina el paraíso como una gran biblioteca. Y el infierno, ¿cómo sería? Como una "teleteca", pues. Salud por el imperecedero libro. Démonos tiempo.
yo, al igual q varios, tampoco tengo cable, pero sí tele, q por vieja no recibe ni canales nacionales, así q tampoco veo tele nacional; no la extraño, pa nada, pero eso sí, tengo casi todo Seinfeld, eso no lo dejo nica; chaucito.
Sergio
Sergrito
Estimado Sergio. Sin canales nacionales no te pierdes nada. Al contrario: precautelas tu buen hígado. Disfruté mucho de Seinfeld, pues es una serie divertida e inteligente, de esas buenas. Yo me quedo con La ley y el orden, cuando había esa zona llamada "Calle 13".
Abrazos
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