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viernes, 14 de diciembre de 2007

Autonomía

Mi soledad /
siempre he pertenecido a ti.
Café Tacuba. Esa noche


Mondrian. "Kvadratisk komposisjon i rødt, gult og blått" (1930).


No nos vendamos simulacros.

Autonomía, señores del jurado, es democracia. Más todavía: autonomía es libertad.

Pero la construcción de autonomía supone un requisito ineludible y esencial: la soledad.


"El miedo a la soledad --dice bien Marcela Lagarde-- es un gran impedimento en la construcción de autonomía".

No existe autonomía, por ello, con dependencia. Ni con desolación.



La autonomía no supone fusiones ni, menos, intermediarios. No requiere contactos ni acompañantes: necesita pensamiento y acción propios.

Más todavía: exige preguntas. Implica duda.

"La autonomía requiere convertir la soledad en un estado placentero, de goce, de reflexión, de creatividad..." (Lagarde).

Es un proceso de vida. Vida cotidiana en soledad. Difícil reto: sin máscaras, libres de espejos.

La autonomía, en fin, implica convertirnos en sujetos. Y sujeto --asegura Sousa Santos-- "es todo aquel que se resiste a ser objeto".


Acabo de escudriñar, salvando distancias, tanto el proyecto de nueva Constitución Política del Estado como el Proyecto de Estatuto Autonómico de Santa Cruz y en ninguno de ellos dice nada sobre esta imprescindible autonomía personal.


¿Y qué puedo anhelar respecto a las otras autonomías, esas que hoy nos dividen-polarizan?

1. Que este sábado sea un día de celebración y de fiesta nacional. Por el sustancial avance en la libre determinación de los pueblos indígenas-originarios-campesinos. Por el sustancial avance de las autonomías departamentales.

2. Que luego, tras el necesario chaqui, los bolivianos y bolivianas construyamos juntos, en democracia, sin racismo y con cambios refundacionales, la nueva Bolivia; ésta, la única que tenemos.


¿Me estoy "evadiendo" de la realidad --disculpen la tristeza-- con este post tan "individualista"?

Puede ser. Lo necesito. Y reivindico, agradeciéndoles por ello, mi autonomía para hacerlo. "Lo demás es silencio".

lunes, 1 de octubre de 2007

"Diálogo"

"No me gusta que hables
mientras te interrumpo"




Al-azar. El humor en los tiempos del cólera. Plural (2002).


Ya se sabe: el diálogo difícilmente puede competir, en fuerza comunicativa, con el silencio. Pero resulta de lejos superior que la cháchara, el grito o el vulgar manotazo.

Y es que el diálogo, por principio, supone apostar por la conciliación por encima de la ruptura. ¡Tender puentes antes que dinamitarlos! ¡Hablar unos con otros! De-li-be-rar.

El problema es que en lugar de que el diálogo sea un útil instrumento para evitar –o al menos atenuar– enfrentamientos, nos sentamos a dialogar (hasta las penúltimas consecuencias) cuando el conflicto, por belicoso-entrampado, resulta insostenible.

Y hay cuatro desviaciones (Bobbio) que malogran/entorpecen el diálogo. Veamos:



1. El diálogo de sordos:
cada cual habla para sí y para la platea,
pero ignora por completo al otro,
su interlocutor.











2. El diálogo de mala fe:
supone aprovecharse del “diálogo”
para ocultar intenciones y engañar al adversario.





3. El falso diálogo:
uno o ambos interlocutores saben de antemano adónde quieren llegar y no piensan retroceder un milímetro en su posición inicial.







4. El diálogo inconducente:
anclarse en la propia idea y al final consolarse proclamando que “el diálogo ha sido particularmente útil porque le ha aclarado las ideas”.





El resultado: cuatro monólogos no hacen un diálogo. ¿Les suena conocido?

Por ello, para no reincidir en inútiles disputas, nada mejor que el diálogo plural y la deliberación informada, esos principios radicales que no se compadecen de tentaciones autoritarias ni, menos, del irracional boicot.

¿Estamos, señores dialog/antes?

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Trueque

Sobre la página de un libro se puede llorar.
No sobre la pantalla de una computadora.

José Saramago.



Campaña para promover la lectura. Librerías Gandhi, México.


Movimientos sociales. Elogio de los sin, esos carentes.

Están los indomables sin tierra. También tenemos a los sin techo. Y los sin papeles, claro (ilegales, les dicen). Se movilizan, anónimos, los sin identidad. Aquí estamos, aquí estamos, dicen los sin empleo. Y deambulan por la hoyada los sin miedo...

¿Y los que no tenemos gremio ni organización colectiva? Pues somos el movimiento de los sin movimiento.

Pero emerge, desde hace algún tiempo, una vigorosa-urgente apuesta que bien puede congregarnos: los que decidieron vivir "desenchufados"; esto es, el movimiento de los sin tele.


Sin título. Autor: Frank Arbelo. Fuente: Catalográfica.

¿Vivir sin televisión? ¿Se puede? Pues claro. Ahí están, como testimonio, los que no tienen el terrible aparatito (remember "caja boba"). Más todavía: no lo quieren ni lo necesitan

¿Por qué prescindir de la tele? Un reportaje publicado en el diario español El País brinda algunos motivos: es imperioso vivir sin televisión porque esclavisa, manipula, estresa, disgrega, inutiliza, roba tiempo, confronta, en fin, "te quita hasta el silencio".

¿Y a cambio qué? El menú puede ser interminable: leer un libro, abrir tu ventana, conversar con los tuyos, tomar una copa de vino, hacer el amor, trazar ideas, escuchar música, volar con tu hadita, sentir la noche, abrazar un árbol, reír juntos, volver a hacer el amor, ser feliz...



Date tiempo, hadita. Date tiempo.

¿Tentadora propuesta, no? Se las dejo como provocación para desatar, sin más demora, en nuestros andamios cotidianos, un agresivo movimiento de los sin tele.

La consigna de esta campaña es asaz elocuente: "Cierra la televisión, enciende un libro". Sea.


Sin título. Autora: Marina Córdova. Fuente: Catalográfica.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Homenaje

qué linda época
aquella en que decíamos
revolución

Benedetti. Haiku 198.




Un hombre alegre / es uno más / en el coro de hombres alegres.
Un hombre triste / no se parece / a ningún otro hombre triste.
Benedetti. "Talantes" (fragmento). Fotografía: Eduardo Longoni


Latidos sin interruptus.

“Ojalá vivas / Marcos / y me pierdo en el pozo”. Así concluye el espléndido-inolvidable relato El Cumpleaños de Juan Ángel del buen Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia.

Aquel Marcos no sólo vivió. Poco tiempo después, en la Selva Lacandona, digno, apareció convertido en Subcomandante.

Hoy todos somos Marcos, con y sin pasamontañas. ¿Todos? Los Duritos del sur, pues, ese sur que --como escribe Mario y canta Serrat-- también existe.

Canta Joan Manuel mientras llueve en el corazón porque es caprichoso el azar. Corazón/coraza, replica Benedetti. Y mi alma se arruga de alegría.

“Tengo una mujer atravesada en la garganta”, confiesan a dúo Mario y Eduardo Galeano tras derrochar palabras andantes. Aplaudo como quien acaba de saber que tiene manos.

Manos-pieles que duelen, Maga, de tanto no tocarte. “¿Encontraría a la Maga?”, pregunta Cortázar por boca de Oliveira. Y los cronopios lloran con emoción de lavandería.

“Melancólicos estamos / pero es sólo por el frío”, interviene Mario nuevamente.

Laten nuestros corazones como fiesta. Y nos perdemos en el pozo.


"Soy el 3° de la izquierda en la fila agachadita", dice Mario, que este mes cumplirá 87 años (nació el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, Uruguay. Fuente: Poemas revelados (Losada, 1998).

ANDAMIOS

La página de Mario Benedetti: http://www.patriagrande.net/uruguay/mario.benedetti/

Página no oficial del Subcomandante Marcos: http://www.submarcos.org/

Página oficial del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN): http://www.ezln.org/

Declaración de la Selva Lacandona: http://www.ezln.org/documentos/1994/199312xx.es.htm

Sitio oficial de Joan Manuel Serrat: http://www.jmserrat.com/

La página de Eduardo Galeano: http://www.patriagrande.net/uruguay/eduardo.galeano/

La página de Julio Cortázar: http://www.juliocortazar.com.ar/

martes, 28 de agosto de 2007

Alejandr(í)a


Literatura, libros e ideas... Es Alejandría.

Como quien cumple años, la entrañable revista Alejandría ya tiene doce (números). Pretexto no sólo para la celebración --y el brindis por el primer tramo--, sino también para ofrecernos una edición especial que, por decirlo de algún modo, está deliciosa (y es que, tendrán que com/probarlo, causa delicia).

¿Qué nos trae el doce de Alejandría? Ahí están, como testimonio de vital continuidad, sus bien cuidadas (di)secciones:

-cajón de sastre: para empezar, la espléndida Defensa de las malas palabras realizada, nada menos, ante un Congreso de la Lengua (Rosario 2004), por el apreciado-extinto Roberto Fontanarrosa.
Hay palabras, de las denominadas malas palabras, que son irremplazables... No es lo mismo decir que una persona es tonta o zonza que decir que es un pelotudo.

-galería: hermosas imagenes, perpetradas por el diseñador Sergio Vega, que acompañan el paseo del lector.

-crónica roja: de cómo un lunático (Abrahán) que escucha voces (de un tal Dios) casi despacha a su wawa (Isaac) y en el fallido intento descubre/funda el monte "Yavé provee".

-bestiario: "Tenía que matarla, no era posible que soportara más tiempo esa situación". Así comienza el espléndido relato "Punto Final" de nuestro apreciado Estido, radical dirigente -hoy en la clandestinidad- de La secta del Félix.

-urnadearena: "Cuadros", poemas de Valeria del Barco incluidos en su inédito libro Resurrección de la luz.
La mujer es de la exacta medida / del vértigo / que la ocupa.
La mujer tiene puesta / en su deseo/ la mitad de su cuerpo.

-la bibli otecad ealeja ndría: Cinco reseñas, cinco, de libros. En primer lugar, Los Fantasmas asesinos de Wilmer Urrelo, ganador del Premio Nacional de Novela Alfaguara 2007.
Una novela negra... para decirnos que en este mundo, por alguna razón que ni siquiera los policías más perversos comprenden, no existe la posibilidad de un crimen perfecto.

-delestribo: los sabrosos doce mandamientos del Decálogo del escritor elaborado por el maestro Augusto Monterroso (ese dinosaurio de cabecera).
Undécimo: No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.

Pero eso no es todo. El doce de Alejandría nos entrega dos ensayos fundamentales: uno de Cergio Prudencio que "analiza la cultura en el nuevo orden social, político y económico que Bolivia se propone de manera tan sorprendente como esperanzadora"; y el otro de Eduardo Nogales Guzmán que "recorre angustiosamente vastos territorios intentando encontrar las huellas de lo que actualmente sucede en Bolivia".

¿Algo más? Pues claro: fragmentos de los Diarios de Alcides Arguedas; una entrevista al Premio Nacional de Poesía 2006, Benjamín Chávez; y, por si fuera poco, dos textos inéditos de Yolanda Bedregal como anticipo de sus Obras completas.

Este post se ha (pro)longado más de lo previsto. Como homenaje a los amigos-cómplices-voyeurs que hasta aquí llegaron van en calidad de regalo (como hace Alejandría en su 12) poemas del libro Señal del cuerpo del imprescindible amigo y maestro Rubén Vargas, a la sazón director de la revista.

Tu cuerpo / voracidad - veracidad / me ata a la tierra.
Lenta y tibia / se demora mi mano. lenta y tibia / anochece tu piel.
Tus hombros quiebran / el tallo / de la noche. desconcertadas aves / tus ropas / anidan en el piso.
Sólo una línea / nos separa del mundo. tu piel.
Lejana lluvia. lejana llueve. tu cabellera sin fin.
Toco tu cuerpo / y su nombre / no te toca. presencia / del deseo.
La palabra. que me recobra / y me destina. tú
Señal del cuerpo en su mayoría de edad. Segunda edición, 21 años después. "Hay que agradecer la aparición de nuevos poetas cuya preocupación central no sea el retroceso sino la resistencia".

lunes, 13 de agosto de 2007

Tríptico


Mísia, hermosa "atleta de las emociones".

Boleros, tango, fado... ¿Puede haber combinación más deliciosa/terrible?

Ahí está la imprescindible Mísia para recorrer el ciclo irresistible de la pasión: "primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y al fin andar sin pensamiento".

Drama Box, nada menos, se llama este regalo que nos conduce a la noche. Una noche que nos posee con fiebre y sin atajos: muerte chiquita.

Hay que buscar, siempre, "salidas dignas a la desesperación". ¡Ah, Mísia-exceso / intensidad-Mísia, cántanos el camino!