lunes, 1 de octubre de 2007

"Diálogo"

"No me gusta que hables
mientras te interrumpo"




Al-azar. El humor en los tiempos del cólera. Plural (2002).


Ya se sabe: el diálogo difícilmente puede competir, en fuerza comunicativa, con el silencio. Pero resulta de lejos superior que la cháchara, el grito o el vulgar manotazo.

Y es que el diálogo, por principio, supone apostar por la conciliación por encima de la ruptura. ¡Tender puentes antes que dinamitarlos! ¡Hablar unos con otros! De-li-be-rar.

El problema es que en lugar de que el diálogo sea un útil instrumento para evitar –o al menos atenuar– enfrentamientos, nos sentamos a dialogar (hasta las penúltimas consecuencias) cuando el conflicto, por belicoso-entrampado, resulta insostenible.

Y hay cuatro desviaciones (Bobbio) que malogran/entorpecen el diálogo. Veamos:



1. El diálogo de sordos:
cada cual habla para sí y para la platea,
pero ignora por completo al otro,
su interlocutor.











2. El diálogo de mala fe:
supone aprovecharse del “diálogo”
para ocultar intenciones y engañar al adversario.





3. El falso diálogo:
uno o ambos interlocutores saben de antemano adónde quieren llegar y no piensan retroceder un milímetro en su posición inicial.







4. El diálogo inconducente:
anclarse en la propia idea y al final consolarse proclamando que “el diálogo ha sido particularmente útil porque le ha aclarado las ideas”.





El resultado: cuatro monólogos no hacen un diálogo. ¿Les suena conocido?

Por ello, para no reincidir en inútiles disputas, nada mejor que el diálogo plural y la deliberación informada, esos principios radicales que no se compadecen de tentaciones autoritarias ni, menos, del irracional boicot.

¿Estamos, señores dialog/antes?

21 comentarios:

Santiago dijo...

Ojala, ojala podamos dialogar.

Aunque lo veo dificil dado que el que quiere conducir tiene muy claro lo que quiere.

Anónimo dijo...

Chukutas y Chukys: ¡dialoguen de una vez! No dejemos que el famoso tema de la "capitalidad" destruya la Asamblea Constituyente.
Edú

Unknown dijo...

Habrá que preguntarse ¿en cuál de las desviaciones sugeridas por Bobbio se ajusta una realidad como ésta?:
Hacer oídos sordos ante otras posibilidades distintas a las de un obstinado propósito...
Expresar verdades a medias, como las tendenciosas interpretaciones del referemdum autonómico...
Crear la ilusión de las falsas promesas, como las que se hicieron a los cooperativistas de Huanuni...
Recurrir a la militarización ante la fallida demanda de diálogo con autoridades nacionales y las consecuentes protestas populares en Arani...
Organizar grupos de matones de la Plaza 14 de Septiembre para amedrentar a periodistas y todos quienes no comulguen con su idea...
O como bien dices, apreciado Giovanni: querer dialogar cuando ya resulta insostenible.
Se trata de una ensalada de todas las desviaciones? O es una quinta muy peculiar, que disfraza al lobo autoritario de un manso corderito -que de paso, quiere el Nobel de la paz-.
Parafraseando a nuestro amigo "El Sandino" (¡claro que te acuerdas de él!), esta situación (de la comunicación) es nomás jodida...
Un afectuoso saludo.
Henry

angelcaido666x dijo...

Estamos perdidos.....

solo basta mirar las viñetas y darles rostro y voz a cada una de ellas y lo peor es que no tienes que imaginar demasiado para hacer eso.

Anónimo dijo...

Personalmente es triste retornar para encontrar que todo sigue igual.
Después de unos días intensos que me permitieron recordar el rostro (no mediático) del pueblo, no queda más que expresar mi desencanto porque parece que estamos equivocando el camino...no habíamos sido solamente sordos sino también ciegos, mudos...insensibles a una realidad que vibra y sigue adelante porque no puede darse el lujo de detenerse. La gente del pueblo en su día a día no conoce de "cuarto intermedio".

utópico dijo...

lo que yo me pregunto es si los que estamos escribiendo esto, estariamos dispuestos a dialogar. Es decir, el anterior post era acerca del no retroceder en los principios e ideales que uno tiene. Pero con este post, y la mencion del dialgo aparece una pregunta. Implica el dialogo un ceder? y si es asi, en que medida. Donde se marca el limite entre 'ceder' y 'claudicar'.
Si Cambios estructurales, es lo que el gobierno asume es su mision, dar el brazo a torcer no seria ceder? No estariamos poniendo luego a don Evo y otros del MAS al lado de don Cayetano?? No creo tener respuestas a estas preguntas. Pero creo que si son validas.

utópico dijo...

Si estarian muchos de ustedes en el poder, como actuarian? Estoy seguro que la mayoria tiene algun tipo de idea, de lo que el pais necesita para cambiar. En que medida estarian dispuestos a ceder, en caso de encontrar masiva oposicion. Y bueno, estas cosas pasan todos los dias, cuando te encuentras con gente que no solo no esta de acuerdo contigo, sino que tambien te acusa de estar equivocado.... y asi el laberinto se expande y expande....

RONALDO ROCHA dijo...

Me haces entender que todo depende única y exclusivamente de la voluntad política del poder... ¿estoy en lo cierto?
Caso contrario... ¿hay algo que se pueda hacer desde nuestra cancha?

utópico dijo...

en lo absoluto, no todo depende de la voluntad politica del poder, todo mas bien depende de la voluntad y decision de los individuos, y las comunidades o grupos sociales. Este grupo por ejemplo puede formar una interesante asociacion de gente que presente propuestas y genere ideas.
De lo que hablo, y de lo que creo que habla el post es del dialogo, y la medida en que este esta siendo ignorado por las estructuras de poder establecidas. Lo que cuestiono no es la voluntad de la gente, sino el limite del dialogo, es decir, si uno es capaz de criticar al gobierno porque no puede dialogar, esta uno siendo responsable? Acaso puede uno dialogar asi nomas? especialmente si hablamos de proyectos ideologicos tan fuertes como los que se estan creando en el pais.

flacazul dijo...

en verdad es triste, reconocer(nos) en esas viñetas, en esas cuatro desviaciones... triste triste.

al igual que ronaldo, pregunto... ¿desde nuestra cancha, tenemos aun algún tiro libre? ¿para dónde apuntar, cómo patear?

un abrazo querido exeni.

Anónimo dijo...

Mi querido Joselo:
El problema es que la derecha se ha apropiado del "diálogo" y de la "democracia" para bloquear los cambios. Pero siempre fueron soberbios y autoritarios.
CS

boris miranda dijo...

justo anduvimos debatiendo este tema (diálogo intercultural) en el Programa de Inmersión y Desarrollo que disfruté en la última semana en cochabamba. una persona comento que es difícil proponer esferas de diálogo sin la participación de los decisores políticos. ronaldo cuestiona en ese sentido.
seamos más optimistas. miren lo que logramos desde acá. y seguimos amplificando.

El Tentempie dijo...

Hablar para hacer creer al otro que vas a ceder, cuando en realidad lo quieres convencer... suena muy familiar. Pero no es también algo utópico pensar, en el marco de la constituyente por ejemplo, que haya gente dispuesta a ceder su poder económico y político, sólo a base de charlas?...

Anónimo dijo...

El diálogo, compañero, debiera por principio, apostar por la concertación. Pues la conciliación supone ceder ante "formas de hacer" y "de creer", por principio, irreconciliables. Ese si, un abismo irreductible!


Vera

Anónimo dijo...

No se debe olvidar que todo diálogo se da en un contexto y entre individuos cargados de intereses de todo tipo, desde los más altruistas hasta los más viles. El problema se da cuando olvidamos esto y comenzamos a creer que los que dialogan son los sectores, el pueblo, la bases...quienes se sientan en una mesa de diálogo pueden ser representantes de esos sectores, pero también son individuos con intereses de todo tipo, la pena es que a veces priman los personales o de un pequeño sector en detrimento del interés de una mayoría. Por lo tanto, los intereses determinarían qué se puede o no ceder; pero yo no lo vería como una limitante del diálogo sino como un factor más de los muchos que intervienen en este proceso.

Unknown dijo...

...que el diccionario detenga las balas...
Deliciosa ilustración y definición del dialogo
Un abrazo

Anónimo dijo...

Veo que PODEMOS, el MNR de Mario Cossío y los autonomistas duros de Santa Cruz NO QUIEREN DIÁLOGO. No les de la gana de concertar nada. ¿Nos conducirán a la violencia? ¿Tendremos que impulsar la agenda de octubre sin concertación con esta derecha cavernaria?
Natalia

Anónimo dijo...

Querido Manino:
Voy a hacer un comentario mas simple de los que leo arriba. Todos buenos, por cierto, técnicos y cabales, estoy impresionada con tus foristas.
Yo aplicaría lo que hago en mi pequeño reino q es mi hogar. Y lo que a la hora de dialogar con mis hijos adolescentes, aplico y digo: "...hay cosas que podemos dialogar, otras que no....". Aquellas que no se dialogan, son por lo general cosas en las cuáles sé que no llegaríamos a ningún acuerdo y nos estancaríamos en situaciones que nos llevarían a distanciarnos, enojarnos, pelearnos, talvez, etc.
Entonces, uno debe saber dialogar, sí, pero también debe saber qué se puede dialogar y qué no. Capishhh?

Besit´s

Anónimo dijo...

Siguiendo con el ejemplo del 'pequeño reino', reduzcamoslo aún mas a la relación compleja entre una pareja que tiene diferentes motivaciones, diferentes intereses, diferentes maneras de recorrer el camino, y que se coloca desde diferentes lugares para percibir el sol y proyectar su sombra... como se logran acuerdos? Moviéndonos de la posición en la que estamos y observando desde donde está parado el otro... hay por lo menos seis formas de abordar un mismo problema en los que todos podríamos ponernos de acuerdo, si simplemente dejaramos de atrincherarnos en nuestras pequeñas mezquindades... claro que los intereses son individuales, pero los principios son escenciales... cuales son esos principios con los que todos estamos de acuerdo? Y hagamonos un favor, dejemos de ponernos etiquetas - a quién le hace bien calificar/calificarse de derecha o izquierda? Solo levanta muros entre 'los hombres y mujeres de buena voluntad'...

PD:There are only 'six degrees of separation'...

Exeni dijo...

Estimados amigos. Les agradezco mucho por este diálogo en torno al “diálogo” (aquí las comillas hacen una diferencia enorme). Estos días hemos sido testigos en Bolivia de los (des)encuentros en la comisión política de concertación instalada para salvar la Asamblea Constituyente. Y ya identificamos con claridad a quiénes tienen auténtico interés en dialogar para lograr acuerdos (10 fuerzas políticas que congregan 180 constituyentes, esto es, más de dos tercios) y los que en nombre del “diálogo” sólo buscan ahondar trincheras para el enfrentamiento-boicot (Podemos y algunos otros “sepultureros precoces” que en total suman 67 constituyentes). ¿Se puede acaso dialogar con ellos en torno a un proceso en el que NUNCA creyeron y no quieren entender? Para bailar cueca se requieren dos partes. ¿Y si una de ellas sólo busca patear las canillas del otro? Veamos...

Exeni dijo...

Van mis comentarios puntuales:

Santiago
Estimado amigo. Me declaro completamente escéptico en torno a la posibilidad de lograr un acuerdo de consenso, pero esta madrugada estoy optimista de que la gran mayoría de los interlocutores sabrán encontrar una salida concertada. Y eso que ayer miércoles, en bien-beneficio de mi hígado, no vi noticias.

Eduardo
Mi buen Edú. Sospecho que si los ciudadanos paceños y chuquisaqueños se pusieran a dialogar, el conflicto por la “capitalidad plena” se habría resuelto hace rato. Más todavía: no hubiese existido. El problema son los dirigentes, en especial aquellos enguerrillados en posturas irracionales/irreconciliables que privilegian sus intereses particulares por encima del interés colectivo.

Henry
Querido hermano. Creo que, en general, nuestros “dialogantes” combinan bien, en lamentables dosis, las cuatro desviaciones señaladas por Bobbio. Y lo hacen con arreglo al cálculo estratégico, claro, y sus mezquinos fines político-partidarios. En este caso tengo la impresión de que los “abortistas” (del pacto, de la Constituyente, del cambio) provienen del Ancien Régimen, que no quiere ceder un milímetro en sus privilegios, más que de los impulsores de un nuevo orden estatal, que tampoco se preocuparon por convencer/seducir con sus planteamientos.
Y claro que me acuerdo de nuestro gran amigo Sandino: la (in)comunicación jodida cosa es. O como diría el Papirri: “bien preocupado estoy pero qué me está importando”, je.
Va un fuerte abrazo.

Ángel Caído
Tienes razón. Las viñetas del maestro Al-azar son por demás elocuentes. Pongámosles nombres y sabremos hacia dónde (no) se conduce el diálogo-proceso. ¿Estamos perdidos? Quisiera creer que no (y eso que soy un escéptico convicto). Que no nos mamen, como diría la Morenada nada (O como pretendió hacer el buen Estido –en el Etno-- con ese trago de igual nombre que más parecía agua de coco).
Un fuerte abrazo hasta tu poderoso Oruro.

Arroyo
Estimado Carlos. Ya me imagino ese sentimiento de angustia que debes tener tras el retorno a la triste “realidad política” del país. En el vuelo a Cochabamba te vi tan vitalmente motivado por esa increíble experiencia que me contaste que me arrepiento de no haberte dicho, como sano consejo: por favor, no veas noticias en la tele. La buena nueva es que hay Bolivia más allá de los medios. Y Bolivia valiosa, profunda, que vibra y no se detiene. ¿A ella nos debemos, no?
Te abrazo desde las alturas.

Utópico
Estimado compañero. Es muy grato tenerte en la FadoCracia. Los jilgueros que, incansables, buscan la utopía son siempre bienvenidos en estos territorios.
El cuestionamiento que planteas es fundamental. ¿Estamos dispuestos a dialogar? Eso depende, compañero. ¿Dialogar para qué? ¿Dialogar con quién? Personalmente yo me inscribo en la militancia del radical silencio, sobre todo porque no pienso transar en mis principios e ideales. Y es que existe una gran brecha (un abismo, más bien) entre “ceder” para encontrar avenencias y “claudicar” como negación de uno mismo. Sigo creyendo que la gran interrogante que tenemos hoy como país, en clave de experimentalismo, es si se puede hacer una revolución democrática en democracia. A veces hay que dar el brazo a torcer “con arreglo a las circunstancias”. Pero lo que no se negocia, ni un milímetro, con arreglo a nada, son los principios.
Los bolivianos, en amplia mayoría, queremos cambio con certidumbre. ¿Es tan difícil para la “oposición” entenderlo?

Ronaldo
Mi estimado Animal de Ciudad. La voluntad política del poder es importante y a veces hasta decisiva. Pero los ciudadanos organizados tenemos mucho, pero mucho, que decir/hacer en este proceso. Lo que ya es innegable es que no podemos sentarnos a observar con “neutralidad”. Hay que tomar posición, compañero. Y actuar en consecuencia. Lo demás es complicidad.

Utópico
Plenamente de acuerdo con tu respuesta a Ronaldo. El diálogo como principio es fundamental. Pero sospecho, como tú, que en períodos de transformación sustantiva de esquemas-mentalidades-modelos, estructuras… hay cuestiones que no necesariamente habrán de ser objeto de diálogo, sobre todo porque se afectan poderosos-añejos intereses. ¿O creeremos, ilusos, que un latifundista heredero de las dictaduras se sentará a “bien dialogar” para redistribuir la tierra?

Flacazul
Mi querida estrella del ajenjo. Claro que tenemos cancha. Y eso es lo más estimulante: esta vez no estamos sentados en las tribunas aplaudiendo o rechiflando. ¡Habitamos la cancha! Y aunque haya árbitros fuleros y oponentes fallutos existen tiros libres y hasta penales para meter ese gol que, como nación republicana, hemos postergado ya 183 años.
Te abrazo.

Carolina
Estimada e infaltable maestra. Tu comentario es certero y preciso. De eso se trata: quienes lucraron con la “democracia” hoy se jalan las mechas en su nombre. Y claro que no tienen el menor interés en impulsar los cambios que, lo saben, les reventarán en la cara como pedrada.

Boris
Estimado amigo del Ventarrón. Tu comentario es saludable porque da testimonio de un camino y, lo más importante, de un resultado. Además, planteas algo clave que hasta aquí no lo habíamos tratado: el diálogo intercultural, que es otra historia. Por ahora nos limitamos a impulsar el diálogo a secas (sin adjetivos) que, con participación ciudadana, “obligue” a los decisores políticos a encontrar salidas pactadas (sin imposiciones, cierto, pero también sin vetos). Sigamos construyendo, sigamos amplificando.
Bienvenido a la FadoCracia

El tentempie
Es un gusto para la FadoCracia tener al Tentempie en este territorio. Salud por esa poderosa-imprescindible Wayna Tambo.
Tienes toda la razón: es no sólo utópico sino también ingenuo creer que los poderes fácticos cederán sus centenarios privilegios a consecuencia del diálogo razonado. ¡No les interesa! Por eso tengo la impresión de que con algunos de ellos, los más “duros”, no hay concertación posible. La historia se encargará de romperles el espinazo (uy, qué violenta sonó la última frase).
Saludos musicales.

Vera
Querida compañera. La concertación no es un fin en sí mismo, sino un medio para alcanzar un propósito mayor. En este caso se trata de que las diez fuerzas políticas (el MAS a la cabeza) aún empeñadas en proponer a Bolivia una nueva Constitución Política del Estado logren acuerdos mínimos vitales para dar el salto, como pluri-nación, al otro lado de la cerca. En lo que estoy de acuerdo es que no es posible “conciliar” intereses, sobre todo cuando son tan antagónicos.
Va un abrazo.

Arroyo
Bien por la precisión. ¿Quiénes dialogan? Los representantes que, tengan o no “mandato imperativo”, llevan consigo –bajo la manga– sus propias cartas. El ideal por supuesto es dialogar con arreglo al bien común, pero eso no necesariamente sucede. ¿Y las limitantes? Las sintetizaría, a beneficio de inventario, más o menos así: convergencia de valores sobre asuntos colectivos con arreglo al (des)encuentro de intereses, los principios como premisa y el bien común como finalidad. Entre ceder y no ceder… lo mejor es conceder. Pero siempre de pie, nunca de rodillas. Y con dignidad a prueba de pragmatismos, claro.

Ganjartek
Mi estimado habitante de la noche. Cantemos con Sabina y Chavela: “que todas las noches / sean noches de luna / que todas las lunas / sean lunas de miel”. Mientras tanto, radicalicemos el diálogo y dialoguemos la radicalización.
Va un abrazo.

Natalia
Estimada compañera. Haz identificado bien a la “derecha cavernaria”. Aunque yo diría que se trata más bien de una caterva en faena de inútil pataleo. No les demos el gusto de llevarnos a la violencia. Hay que aislarlos, como ya están haciendo ellos solos. Y la Agenda de Octubre, Natalia, NO SE MUEVE.
Bienvenida a la FadoCracia.

Manina
Qué lindo tenerte nuevamente en estos fadocráticos-liberados territorios.
Tu pequeño reino es como el más grande de los planetas y el principio que planteas es igualmente válido: hay cosas que se dialogan y cosas que se deciden. Esto último no supone imposición autoritaria. Es evidente que en ciertos asuntos los abismos históricos (las “tensiones irresueltas”) son tan grandes que difícilmente pueden lograrse consensos. Y ante la ausencia de unanimidad –lo dice uno de los principios constitutivos de la democracia– lo que rige es el principio de la mayoría con reconocimiento (que no veto) de las minorías. Sin llorar, cachetones, sin llorar.
¿Y mi reino? Cada vez estoy más convencido de que no es de este mundo. Mi reino es el extremo más radical-fundamentalista de la soledad, allí donde no hacen falta palabras para comunicarse ni hay que (con)vencer a nadie. Sólo vivir retando los abismos.
Te quiero, Manina.

Alma gemela
Qué linda tu reflexión de estreno en la FadoCracia. Es muy grato tenerte aquí. Bienvenida.
Sospecho que el primer acuerdo vital es con uno mismo, cuando desnudas tu almita ante el inexorable espejo. Sin retrovisores ni máscaras ni complacencias. Lo propio ocurre con la pareja, ¿no? Es una cotidiana “guerrilla de baja intensidad y de alta densidad” con el propósito de construir algo común en función a los principios (que no principiantes) y los fines (que no finales). La única forma de divisar el horizonte y tender puentes es salir de las trincheras. Cierto. El problema, si acaso, es que a veces esos minúsculos “seis grados de separación”, más allá de la buena voluntad y las (no) etiquetas, pueden ser insalvables. Lo sé por experiencia propia. O al menos eso creo.
Te abrazo.