
Esta bella foto de una mujer islámica está en mi "pared itinerante de cronopios". Se publicó hace dos años en el periódico mexicano La Jornada en plena Yihad ("guerra santa", decimos en Occidente; "esfuerzo", es su traducción literal).
"Los medios de comunicación, en especial las radios campesinas y comunitarias, tienen una responsabilidad enorme, en calidad de actores, en el decurso de estas sacudidas que, al agitar las hojas del árbol, también remueven raíces. Brindo por ello". Así concluía mi columna El tsunami chapaco a propósito del reciente bloqueo de caminos que --hipótesis para el debate-- constituye un hito de inflexión y cambio para la acción colectiva en el departamento de Tarija.
Pocos días después, un oscuro funcionario de la Prefectura escribió lo siguiente: "José Luis Exeni se solaza que las radios comunitarias se estén convirtiendo en agitadoras de los movimientos sociales y al final de su nota brinda por ello. ¡Salud! por sus arabescos deseos al mejor estilo de Osama bin Laden". Y me trata de mercenario de la comunicación ("¿terrorista?"), etcétera.
Pero menciono esto en realidad como un guiño-pretexto para dejar constancia de un doble agradecimiento y una postergada promesa.
El explícito agradecimiento:
i) A todos quienes me hicieron llegar sus invalorables expresiones de solidaridad ante la infamia --olvidable-- del funcionario prefectural (un abrazo especial al enorme Marco Montellano, anterior víctima del mismo sujeto al que bien califica como "sicario de la pluma").
ii) A los muchos cómplices-amigos-voyeuristas por el cálido recibimiento que ha tenido el fadocrático blog (mi abrazo para ustedes es tan grande que ya ni sé dónde termina). Sus visitas y comentarios hacen que esta aventura compartida se convierta en vital compromiso.
¿Y la promesa? Dialogar puntualmente con cada uno de los comentarios que dejen en el blog. Hoy mismo me pondré al día desde la primera entrada (grande Angelina Jolie) a fin de cumplir con ese "espíritu de conversación" que ofrecí al declararme blogadicto.
Salud y larga vida, dilectos habitantes de la blogosfera.





9 comentarios:
Querido José Luis, justo me tocó vivir esos días de bloqueo en Tarija y saco algunas conclusiones: el movimiento cívico y prefectural vio de primera fila que su grado de influencia se limita a algunos barrios urbanos... fuera de la ciudad no existen
Luis Alfaro no es santo de mi devoción, pero los campesinos lograron algo importante: mostraron que existen, que son muchos y que no se dejarán oscurecer una vez más por el sistema colonialista.
Tarija es más que apellidos de hace 300 años... es un pueblo que crece y recibe migrantes, es un pueblo que (esperemos) pronto deberá adoptar una mirada progresista y dejar de lado los egoismos históricos
Esas y algunas cosillas más aprendí en mi visita
Querido Exeni.
No hagas caso a lo que digan los funcionarios (eso son) de cualquier parte. Tu integridad --te conozco-- está más allá de cualquier intriga.
Estoy contigo. Pero confesá quién es la chica de la foto.
Diana
Gracias a vos hermano-maestro. Para el olvido los dislates de Burragán, para siempre nuestro compromiso/cariño.
Un abrazo.
Dear Joselo,
Pido mil disculpas porque la lectura de este bosquejo "conjetural" que funge de comentario será tediosa y podrá incordiarte.
Veamos primero quiénes son los “actores” del juego: vos, por un lado, y el plumífero tarijeño que escribe para la prefectura, por el otro (la palabra “plumífero”, tan usada hace algunas décadas, me parece una opería de tamaño apreciable pero creo que se la puede devaluar para que se ajuste al caso). Estaríamos también dos terceros más o menos excluidos: el prefecto y yo (acabo de poner título a una película póstuma de Cantinflas); yo sería, solamente para los fines de este ejercicio, el epítome del público.
Aquí vienen las conjeturas. Entre nosotros (por ahora nos sentimos cómodos juntos en la pantalla) hay por lo menos un zonzo y por lo menos un individuo de mala fe. Es obvio que podría haber más, pero la premisa necesita solamente un ejemplar de cada especie. Empecemos por la periferia. Pongamos el caso de que yo soy el zonzo y además tengo mala fe. Yo entendería mal, por zoncera o maldad, lo que muy acertadamente escriben vos y el plumbífero. Creo que no afecto significativamente a ninguno; además, como veremos adelante, las diferencias de forma y contenido en lo que ambos publican indicarían que al menos el zonzo está entre ustedes dos.
El zonzo podría ser el prefecto, que es un público especial, porque el plumífugo desea ser leído por su señoría (ya sabemos que esto es una suposición). El escribidor plumiscuo, con mala fe, aprovecharía la zoncera del prefecto, haciéndole creer que defiende con las letras el proyecto político que la autoridad impulsa con base en los votos. El prefecto, con mala fe (esto es una conjetura; no es necesario repetirlo), podría aprovechar la zoncera del plumítico para hacer propaganda... Pero ni el prefecto ni yo, con nuestras virtudes y defectos hipotéticos, podemos dar cuenta a plenitud del núcleo del problema (inferí el descarte de ambos con una lógica ardua e implacable que no puedo detallar en el espacio de este comentario). Quedan vos y el plumifiero.
Podría ser (es lo más seguro) que el malo y el zonzo estén entre ustedes dos. Es lo más probable, ya que los textos que ambos escriben difieren tanto como el vino difiere del vino rosado. Si fuera el zonzo, el primíparo creería que tanto el prefecto como yo le creemos. Creería que quedaste mal después de sus invectivas (que no leí). En ese caso y si vos fueras el malo (y no el zonzo), sus zonceras no alcanzarían a dañarte. Si el plumísofo tuviera mala fe (sin ser zonzo), intentaría vengarse de que alguna vez perdiste medio minuto de tu tiempo ocupándote de él; tendría éxito si vos fueras el zonzo, a no ser que el prefecto y yo fuéramos todavía más zonzos. Si vos tuvieras mala fe (estamos siempre en el dócil terreno de las conjeturas), escribirías y brindarías con arabescos deseos al estilo de Bin Laden (admito que aquí soy el zonzo; quisiera que alguien me explique cuál es el estilo de Bin Laden), aterrorizándonos con tu prosa insidiosa y atacando el proyecto político que la autoridad impulsa etcétera... Mi comentario se está alargando demasiado.
Me referí a la zoncera y a la mala fe. Igualmente pude haber escrito sobre envidia, obsecuencia o tratos meretricios (con las disculpas del caso)... Y aquí, Joselo, vos no eres el zonzo, el malo, el envidioso ni el vendido (esto ya no es una conjetura; no es necesario decirlo).
!....cuanto cuestas, cuanto vales...! hasta la pregunta ofende. Dicen que todos tenemos un precio. Pero hay precios y PRECIOS, unos en cheque mensual y otros mas grandes, hermosos y reconfortantes en gratificación conciencial. Esa que marcará nuestro avance evolutivo. Estás lejos José Luis, tu das cuenta de tu precio más hallá de este mundo. No hagas caso pues. En tu camino encontrarás muchos perros ladradores. Solázate en ello, apénate por su tamaño, que el tuyo es tan grande que ni vale la pena darse la vuelta a echarles pan. Tú eres el espejo de lo que Julio Barragán hubiera querido ser y NO ES!! Qué jodido. LA MEJOR VENGAZA ES SER FELIZ, COMO EN LA ENTRADA DEL PUEBLO CHUMEÑO (del cuál vuelvo de bailar, morenada pues), CON INDIFERENCIA AYMARA.
He leído el artículo de Montellano sobre este "sicario de la pluma" que es Julio Barragán, un viejo periodista capaz de escribir mal contra su madre si le pagan 10 pesos. Da pena.
Mejor dejemos al funcionario en lo suyo. Y a otra cosa, José Luis.
CS
José Andrés
Coincido plenamente con tus tres conclusiones. Tarija es mucho más que el binomino Cossío-Alfaro. Hay que celebrarlo (al estilo Osama o cualquier otro). Felicidades por tu espléndido trabajo periodístico en el Diario Mayor.
Diana
Qué linda eres, amiga imprescindible. Sé que estás conmigo. ¿Quién es la chica de la foto? Pues tú, quién más que tú.
Te abrazo.
Marco (Highlander)
Tu estocada al ciudadano Barragán fue valiente, bien escrita, sincera. Dejémoslo en paz con sus rabietas. Cultivemos, por nuestra parte, el inmenso cariño/compromiso que nos une.
Klapauzjus
Tu "bosquejo conjetural" es una delicia. Sumamente. Lo (re)leí y disfruté tremendamente. Va un bolero con singani como agradecimiento. Ello no te exime, habrás de saberlo, de escribir un pronto comentario sobre las meretrices.
MorenadaNada
Eres grande/linda como las montañas que "preludian" Chuma. Gracias por tus generosas palabras. "Nos ladran... etcétera". Ya sabemos. Te invito a bailar una chacarera con agilidad chaqueña.
Hernán
Amigo. Debes saber que, pese a no haberla conocido, respeto mucho a la mamá del señor Barragán.
Carolina
Maestra querida. A otra cosa, pues. Te sigo en los luminosos senderos.
Y como bien dicen/practican en San Blas, San Blas, S.B.: "LO DEMÁS ES SILENCIO".
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