que la historia anotó entre laureles
y otras desconocidas, gigantes /
que no hay libro que las aguante.
Silvio Rodríguez. Mujeres
Atajo: "Nunca más". Foto: Juan Pablo Urioste.
“India de mierda”, le gritaron. Quemaron un muñeco de trapo con su imagen. “Silvia, Lazarte, vamos a colgarte”, le amenazaron. “India cochina”, le escupieron...
Algunos exaltados habitantes de la culta Charcas, la mayoría de ellos universit/arios con senilidad de siglos, nos recordaron de manera grotesca algo que todos sabemos pero nos negamos sistemáticamente a reconocer: Bolivia, en pleno siglo XXI, es todavía una sociedad racista.
Seamos sinceros: eso de que “todos somos cholo-mestizos”, y nos to-le-ra-mos unos a otros, constituye una falacia. En nuestras prácticas cotidianas, ora manifiestas, ora encubiertas, el racismo detenta carta de “ciudadanía”.
¿Hasta cuándo? Hay avances.
- En 1537 la Iglesia oficial tuvo que reconocer que “los indios tienen alma”.
- En 2007 una valiente-admirable mujer quechua, por la cual me enorgullezco de ser boliviano, dijo con lágrimas compartidas: misión cumplida.
Silvia Lazarte. Foto: Patricio Crooker. Fuente: CNE (2007).





